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jueves, 10 de mayo de 2012

LA MUJER EN LATINOAMERICA

Para el análisis de este artículo, voy a plantear principalmente el argumento de los autores y posteriormente pasaré a plantear mis comentarios personales.
Realmente este artículo busca darnos un panorama general de cómo está la familia en Latinoamérica y hacia dónde se dirige, dicho panorama lo hemos analizado anteriormente y con respecto a números y estadísticas que reflejan la realidad, no nos dice nada que no sepamos: que la tasa de fecundidad ha disminuido; que la esperanza de vida ha aumentado y la tasa de mortalidad ha disminuido; que los hogares monoparentales y unipersonales han aumentado en todos los países de Latinoamérica, los primeros como consecuencia del aumento de separaciones y divorcios y los segundos porque muchos jóvenes se independizan de su familia nuclear pero posponen su unión y por las tendencias de envejecimiento de la población; que la población humilde se ha incrementado; que la familia nuclear a pesar de haber disminuido sigue siendo la que predomina y en muchas ocasiones se ha vuelto extensa como una estrategia de la misma familia para enfrentar las crisis económicas. Cabe señalar que toda esta información está basada en los censos y los informes de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) del año 1984 a 1994.
Así mismo, este artículo recalca la importancia que para un diseño adecuado de políticas hacia las familias, tiene la distinción de las etapas del ciclo de la familia y el objetivo de esta clasificación es separar los distintos tipos de hogares que tienen demandas sociales diferentes en función de su tamaño y el tipo de miembros. La distinción de los hogares según las etapas muestra la variación entre países, la cual está determinada en parte por la etapa de transición demográfica en que se encuentre cada país y por diferencias culturales que se relacionan con la edad apropiada para establecer una unión así como los factores que influyen en la disolución de las familias. Existen muchos datos que antes no se tomaban en cuenta y hoy se solicitan para la elaboración de políticas adecuadas como por ejemplo el combate a la pobreza.
Este mismo artículo, objeto de este análisis presenta ciertas posturas interesantes en cuanto a la misión que la mujer tiene dentro de la familia y cómo se ha visto afectada la familia como consecuencia del distanciamiento de la mujer y su realidad, con su deber ser.
La mujer latina ha estado ligada de siempre a un rol inscrito en el ámbito de la maternidad y el hogar. Se sabe insustituible como madre y se reconoce como responsable de la educación de sus hijos. Sin embargo, con el cambiante entorno social la mujer ha buscado integrarse socialmente a veces con un costo social alto: trastocando las funciones de la familia que muchas veces repercuten en disfunciones sociales.
Así, podemos decir que una familia funciona cuando ejerce sus funciones, las cuales son:
Equidad generacional.- supone la solidaridad e implica el juego de afectos, cuidados y equilibrio entre actividad laboral, servicio e inactividad forzosa que intercambian entre si las familias. Se ejercita en lo privado pero tiene repercusión en el ámbito público.
Trasmisión cultural.- implica aprendizaje: idioma, costumbres y formas sociales.
Socialización.- proporciona los mecanismos de pertenencia al grupo social más amplio, implica educación afectiva con la intervención de aspectos religiosos y civiles.
Control social.- compromiso para evitar la proliferación de conductas socialmente desviadas.
Una familia se torna disfuncional cuando genera resultados socialmente negativos, tales como:
Patologías familiares, comportamientos desviados en el ámbito familiar privado y muchos de estos legalmente punibles.
Discapacidad familiar, cuando al núcleo familiar le falta un miembro como es el caso de la familia monoparental.
Desequilibrios familiares, falta de armonía en el reparto de poder en el ámbito privado.
Los patrones socioculturales dominantes en Latinoamérica, asignan a la mujer funciones relacionadas con las labores del hogar, no obstante muchas de ellas se han convertido en cabezas de familia y combinan las tareas del hogar con el trabajo remunerado. El rol femenino y la idea de familia se configura y describe por diferentes instituciones: la misma familia, la iglesia, las instituciones educativas, las tradiciones orales y literarias etc. sin embargo, todas estas instancias no siempre coinciden y a veces se contraponen. Estas diferencias están influidas por intereses particulares y económicos. Pérez Adán[1], señala que las tendencias globales de la sociedad contemporánea se identifican por:
Retraso del matrimonio
Aumento de la cohabitación
Aumento del número de nacidos fuera del matrimonio
Aumento del monoparentalismo
Aumento del número de divorcios
Los países no pueden mantenerse aislados, sino que más bien son influidos por las tendencias y por lo que proponen los organismos internacionales que fungen como árbitros y que opinan sobre infinidad de temas. Estos organismos tienen gran influencia especialmente porque los países miembros cierran filas para promover sus principios y acuerdos.
En dichos organismos prevalece por lo general la ley del más fuerte, por lo que los países más desarrollados por lo general están supervisando y condicionando a los países más débiles. Es así como los países mas fuertes condicionan su apoyo: exigiendo el cumplimiento de metas, reglas y programas que en muchísimas ocasiones genera un conflicto de intereses por ir en contra de la cultura y la identidad y busca influir mayormente en la mujer.
El rol de la mujer en Latinoamérica.-
Las familias con jefatura femenina suelen estar constituidas en una proporción importante por mujeres solteras o separadas, por lo general, jóvenes. Constituye uno de los grupos más vulnerables porque además viven con más dificultad su maternidad, entre ellas destaca las madres adolescentes pues a la extrema juventud se suma la pobreza, la dificultad para obtener un empleo bien remunerado, y la fragilidad del hogar. En países de transición demográfica avanzada, los hogares encabezados por mujeres solas o viudas son un fenómeno que va en aumento.
La mayor incidencia en el grado de pobreza en los hogares con jefatura femenina obedece a que suelen tener más dependientes; a que los salarios que reciben son más bajos ya que al combinar funciones económicas y domesticas, las opciones para elegir un empleo que les permita combinar estas labores son más reducidas y no tan bien remuneradas. Sin embargo los hogares con jefatura femenina no son pobres y han ido aumentando en los últimos 20 años.
En Latinoamérica las mujeres han ganado espacios en diferentes ámbitos pero aún queda mucho por hacer. Si las mujeres desconocen no solo sus derechos sino el papel relevante que tienen en la familia y no lo asumen con plena responsabilidad, la influencia de modelos ajenos a nuestra realidad pueden no solo alterar la convivencia familiar, como ya esta ocurriendo sino romper la tradición que ha distinguido a la familia latinoamericana: el sentido de unión y la orientación a trasmitir valores sociales necesarios para la convivencia.
CRITICA PERSONAL.
El artículo objeto de este análisis, me parece que, como dije al principio, nos muestra una realidad que hemos venido analizando, una realidad en la cual la persona humana y su principal núcleo que es la familia no está siendo valorada y dimensionadas adecuadamente por los organismos que tienen la obligación de velar por su bienestar porque para eso fueron creados.
Después de mucha reflexión buscando explicaciones al por qué las autoridades (de todos los niveles: nacionales e internacionales) no hacen mas por proteger la dignidad de las personas y el bienestar de las familias, sobre todo cuando los números y las estadísticas arrojan que es hasta mas barato, he llegado a la conclusión de que según sea la visión que los países y autoridades tengan de la persona, según esa visión serán las normas y las políticas que promuevan y ciertamente no es precisamente la visión personalista e integral las que estos organismos tienen de la persona y sí concepciones mas dualistas y hedonistas, intenciones mas egoístas en las que se busca mas el poder, el control de los mas débiles y el beneficio de unos cuantos.
En lo que concierne a los organismos internacionales, es cierto que toman decisiones a modo muy general y sin tomar en cuenta las costumbres y la cultura de cada país, es cierto que ofrecen su apoyo en base al cumplimiento de metas y es cierto que los países más desarrollados ejercen mayor influencia, pero también es cierto que esto ha ido cambiando y se han logrado victorias importantes, un ejemplo de esto lo podemos constatar si hacemos un comparativo entre la Cumbre de Población de Bucarest[2] y la del Cairo[3]:
-          En el Cairo no sólo se reconoció el derecho de los padres de decidir libremente todo lo relativo a la planificación de la familia, sino que se pusieron apartados que instaban a ambos progenitores y sobre todo al hombre a hacerse responsable no sólo de la planificación de su propia familia, sino también de la crianza, cuidado y educación de sus hijos e hijas.

-          En el Cairo se expresó la aceptación inequívoca por parte de la comunidad internacional del rechazo de la aplicación de metas y cuotas en relación con la oferta de servicios de planificación de la familia y de cualquier forma de coacción, por considerarla inaceptable.

-          Tanto la conferencia de Bucarest como la de México habían apoyado el retraso de la edad del matrimonio, la Conferencia de El Cairo se pronunció de manera mucho mas tajante contra los matrimonios de niños y a edad muy temprana.

-          En cuanto al aborto, se puso de relieve la obligación de los gobiernos de reducir esta práctica y de poner medios y alternativas para que se reduzca. No se logró la prohibición del aborto, pero se procuro en el Cairo, fomentar una cultura anti aborto, y sí procurar la salud de la madre después de un aborto, ya que la mortalidad por motivos de abortos mal practicados se había convertido en un problema de salud pública.
Estas modificaciones y pequeños cambios se lograron no por la influencia de países desarrollados sino por la valiosa intervención de la Santa Sede quien acepto y firmo gran parte del documento, lo que nunca había ocurrido por los temas del aborto y la planificación familiar, pero en esta ocasión, fuera de ciertos puntos en los que la Santa Sede no estuvo de acuerdo, el documento fue aceptado en su mayoría.
Con esto sólo quiero expresar que dichos organismos están realizando cambios, que no son infalibles ni sus decisiones incuestionables.
Así mismo y para terminar, me parece que las autoras de este artículo tienen una postura un tanto radical y quizá machista al limitar las labores idóneas para la mujer solo dentro de la familia.
Comprendo y comparto que lo ideal sería que la mujer estuviera dedicada al hogar, a la educación de los hijos y que el hogar es el único lugar donde las mujeres somos insustituibles. Totalmente de acuerdo. Pero me gustaría preguntarle a estas autoras, ¿Qué es lo que debe hacer una mujer que se ve abandonada por su marido y tiene hijos con él? ¿Por qué va a ser culpable la mujer de la irresponsabilidad del hombre que dejó el hogar y no le importó el futuro de sus hijos? ¿Por qué va a ser la mujer culpable de la disfunción de su familia, si, con tal que sus hijos tengan lo necesario y continúen estudiando, ella sale a trabajar?
Creo que aquí valdría que las autoridades competentes apoyaran a estas mujeres con algún tipo de pensión y los juzgados, ver que se cumplan las pensiones alimenticias que el esposo tiene obligación de proporcionar a los hijos y que estas pensiones sean justas y no las miserias que a veces aprueban los jueces de lo familiar; y que las sanciones por el incumplimiento de dicha obligación sean adecuadas.

 


[1] Pérez Adán. Sociología; conceptos y usos, EUNSA Pamplona, 1997.
[2] Conferencia internacional sobre  Población y Desarrollo, Bucarest, 1974
[3] Conferencia internacional sobre Población y Desarrollo, El Cairo, 1994.

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